Capcom anuncia su plan para convertir el RE Engine en un motor de desarrollo con IA generativa
El 3 de octubre de 2026, Capcom dio a conocer sus intenciones de evolucionar el RE Engine, el motor gráfico que ha utilizado para gran parte de sus lanzamientos en la última década, hacia un sistema de próxima generación orientado a la inteligencia artificial. Según ha transcendido en una conferencia técnica, uno de sus programadores afirmó que el objetivo de la compañía es alcanzar un futuro en el que «creemos juegos junto con la IA». La información, publicada originalmente por VGC el mismo día, no ofrece más detalles concretos sobre plazos, herramientas específicas o títulos que vayan a hacer uso de esta tecnología.
La declaración, aunque vaga, abre el melón de los flujos de trabajo asistidos por IA en un estudio tan influyente como Capcom. La compañía no es ajena a las polémicas sobre este asunto, pero este movimiento es especialmente relevante porque apunta directamente a su infraestructura técnica principal. El RE Engine ha sido la columna vertebral de la compañía desde su estreno con Resident Evil 7: biohazard en 2017, y ha demostrado una gran versatilidad, desde los escenarios de mundo abierto de Monster Hunter hasta las cinemáticas de sus juegos de lucha. Que vayan a reestructurarlo en torno a la IA generativa no es un anuncio menor, sino una declaración de intenciones sobre cómo entienden la producción de juegos a medio plazo.
Para el jugador habitual, las consecuencias de este cambio aún son imprevisibles. El único dato que se ha comunicado es esa frase sobre la colaboración con IA, lo que deja más preguntas que respuestas. Lo que sí da pistas de hacia dónde quiere ir Capcom es su manejo del motor en distintas plataformas: hace unos meses se confirmó que Monster Hunter Wilds logrará 30 FPS estables en Switch 2 el próximo 5 de diciembre, un ejemplo de cómo se esfuerzan por adaptar su tecnología a hardware más limitado sin desvirtuar la experiencia original.
No es la primera vez que la casa de Osaka apuesta por una transformación técnica radical. Cuando anunciaron el RE Engine, la compañía ya lo presentó como una reinvención que permitiría desarrollar sus sagas más importantes con recursos compartidos. Esta apuesta por la IA generativa continúa esa filosofía, elevando la apuesta: si en su día Capcom puso a punto el motor para el realismo de Resident Evil, ahora la pregunta es si el toque humano del diseño se diluirá en favor de esa co-creación con sistemas automáticos. Una incógnita que solo se resolverá cuando, se presume, títulos grandes como un eventual regreso de una franquicia clásica lleguen a las tiendas y muestren la factura real de este enfoque.
Fuente: Video Games Chronicle
