Tim Stamper, cofundador de Rare, regresa a las redes y insinúa que abrirá «la bóveda» con documentos y reliquias de cuatro décadas
El 27 de octubre de 2026, Tim Stamper, cofundador de Rare y de Ultimate Play the Game, volvió a aparecer en redes sociales después de más de tres años de silencio para insinuar que está listo para «abrir la bóveda» y compartir «documentos y reliquias» acumulados, construidos, guardados o enterrados a lo largo de sus cuarenta años de carrera. El mensaje, publicado en X e Instagram, viene acompañado de una imagen de llaves adornadas con sus características Googly Eyes, y ha provocado un terremoto de entusiasmo entre los seguidores de la mítica desarrolladora británica.
En su segundo mensaje de la semana, Stamper dejó caer que ha llegado el momento de «dejar atrás mi reputación de secretismo», lo que supone un cambio radical en su comportamiento habitual. El desarrollador ha permanecido prácticamente recluido y ha rehuido la atención pública y mediática durante años, especialmente en los últimos tiempos. La noticia ha sido recibida con fervor por los fans de Rare, que esperan que Stamper abra un hipotético «cofre del tesoro» con juegos conceptuales, proyectos inacabados, ideas abandonadas, documentos de diseño o cualquier material que él y su hermano Chris hayan ido recopilando a lo largo de su ilustre trayectoria.
La trayectoria de Stamper es una de las más importantes de la historia del videojuego británico y europeo. Antes de fundar Rare en 1985, Stamper y su hermano Chris crearon Ultimate Play the Game, estudio responsable de clásicos del ZX Spectrum como Jetpac (1983), Atic Atac (1983) y Sabre Wulf (1984). Ya como Rare, la compañía se consolidó en los años 90 con lanzamientos para SNES como Donkey Kong Country (1994) y Killer Instinct (1994), antes de conquistar Nintendo 64 con Banjo-Kazooie (1998), Diddy Kong Racing (1997), Perfect Dark (2000) y, por supuesto, el legendario GoldenEye 007 (1997).
La noticia tiene un eco particular en el contexto actual de la industria, marcado por la deriva corporativa de los grandes estudios. Xbox traslada Rare y Halo a Activision, propone el cierre de Ninja Theory y confirma otros 268 despidos, una reestructuración que aleja aún más a la antigua Rare de su identidad original y que hace que cualquier material inédito de la época dorada del estudio adquiera un valor casi arqueológico. Que Stamper, uno de los grandes guardianes de esa historia, decida ahora desempolvar sus archivos personales no es una anécdota menor: es la posibilidad de documentar, desde dentro, una etapa irrepetible del desarrollo de videojuegos.
El movimiento de Stamper también encaja con un momento en el que el interés por lo retro está en plena efervescencia, tanto por parte de los jugadores veteranos como de las nuevas generaciones. No es casualidad que, hace apenas unos meses, Blast Corps recibe una recompilación «100% libre de IA generativa» para PC, Mac y Linux, un título de Rare para Nintendo 64 que demuestra que la herencia del estudio sigue siendo un filón para el mercado actual. La insistencia de esa recompilación en excluir cualquier contenido generado por inteligencia artificial refuerza el valor de lo auténtico, de lo documentado y de lo artesanal, justo lo que Stamper promete sacar de su bóveda.
De momento, no hay más detalles sobre qué contendrá exactamente esa apertura, ni si se materializará en un proyecto concreto, en la publicación de documentos o en algo completamente distinto. La insinuación de «abrir una bóveda» sugiere que lo que sea que Stamper está considerando tiene que ver con su trabajo anterior o, quizás, con material inacabado. La expectación es máxima, y no es para menos: hablamos de uno de los nombres más influyentes de la industria británica, y de un legado que incluye algunos de los juegos más queridos de los 8 bits, los 16 bits y la primera era 3D. Los fans ya fantasean con la posibilidad de que entre esas reliquias aparezca material de proyectos abandonados, conceptos descartados o, como apunta la propia fuente original, cualquier cosa que los hermanos Stamper hayan estado guardando durante décadas.
Por ahora, solo queda esperar. Stamper ha vuelto, y lo ha hecho con una promesa que, si se cumple, podría ser uno de los mayores desarchivos de la historia del videojuego. La cuenta atrás para abrir la bóveda ha comenzado.
Fuente: Time Extension
