Las dos Gold Skulltulas del Death Mountain Crater de Ocarina of Time en Switch 2
La versión para Nintendo Switch 2 de The Legend of Zelda: Ocarina of Time esconde dos Gold Skulltulas en la zona de Death Mountain Crater. Según la guía publicada por Video Games Chronicle el 6 de noviembre de 2026, ambas requieren entrar en el área con el Link niño, así que conviene llegar con el medidor de salud bien lleno.
La primera se puede conseguir en la primera visita a la zona, sin necesidad de nada más que saltar y buscarla bien. La segunda es más exigente: exige tocar la canción Balero of Fire y llevar un bicho embotellado para poder completar el recorrido. Son dos coleccionables más de los cien que esconde el juego, y la propia guía los enmarca dentro de un hub general con todas las localizaciones de este tipo de enemigos en el remake.
Que Ocarina of Time siga dando guerra en 2026 no es una sorpresa. El título original de Nintendo 64, lanzado en 1998, marcó un antes y un después en el diseño de aventuras en tres dimensiones, y su sistema de coleccionables —las Skulltulas doradas, los corazones, las máscaras— sentó las bases de la exploración meticulosa que luego copiaría medio género. El hecho de que el remake para la consola híbrida conserve esas mecánicas de forma tan literal, incluida la necesidad de alternar entre Link niño y adulto o de usar objetos tan concretos como un bicho en una botella para llegar a un punto elevado, es un guiño claro al diseño de la época, donde el ingenio y la observación del escenario eran tan importantes como los reflejos.
Esta noticia llega, además, en una semana movida para el catálogo de Switch 2 con otros lanzamientos y actualizaciones de calado. El 6 de noviembre de 2026, por ejemplo, Assassin’s Creed Valhalla estrena Nueva Partida+ y mejora el PSSR en PS5 Pro, un añadido que también apela a exprimir una aventura ya conocida, aunque desde una óptica mucho más moderna, centrada en el rendimiento técnico. En otro orden de cosas, Call of Duty: Warzone recibe los detalles de su temporada 1, recordándonos que el servicio en vivo sigue siendo el gran motor de la industria actual.
El contraste entre esas dos noticias y la que nos ocupa es precisamente lo que hace interesante la presencia de Ocarina of Time en Switch 2. Mientras la industria tira hacia mundos persistentes y actualizaciones constantes, Nintendo recupera un clásico de 28 años con su estructura de desafíos cerrados y recompensas fijas, sin parches ni contenido adicional posterior. El interés por localizar cada Skulltula dorada, una a una, es un ejercicio de paciencia que la propia guía quiere facilitar, pero que mantiene intacta la esencia de aquel diseño de finales de los noventa: no hay atajos, solo saber mirar y recordar el camino.
Fuente: Video Games Chronicle
