Massive Entertainment absorbe Ghost Recon, Splinter Cell y una nueva IP en la nueva reestructuración de Ubisoft
El 1 de octubre de 2026, Ubisoft confirmó una nueva vuelta de tuerca en su constante proceso de reorganización interna. El estudio sueco Massive Entertainment, conocido por ser el hogar de The Division, Star Wars Outlaws y Avatar: Frontiers of Pandora, amplía su mandato para hacerse cargo de dos de las marcas Tom Clancy más importantes del catálogo de la editorial: Ghost Recon y Splinter Cell. No es un simple cambio de nombre: la estructura conocida como Creative House 2 desaparece para integrarse bajo el paraguas de Massive, que a partir de ahora aglutina a estudios de Montreal, París, Suecia y Toronto.
El anuncio llega acompañado de otro detalle jugoso: el nuevo proyecto original de Massive se llamará March of Giants. De momento, no hay absolutamente nada más que el nombre. Ni géneros, ni plataformas, ni ventanas de lanzamiento. Es una declaración de intenciones, una pista de que el equipo nórdico no se va a limitar a pastorear franquicias ajenas y que sigue teniendo margen para la creación propia dentro de la nueva estructura. Christoph Hartmann, que ya ejercía como director general de Creative House 2, asume ahora el mismo cargo en Massive Entertainment y será el encargado de coordinar los esfuerzos de todas esas oficinas.
Para entender lo que significa este movimiento, hay que mirar atrás unos meses. Ubisoft lleva inmersa en una reestructuración profunda desde que el gigante chino Tencent inyectara 1.160 millones de euros en la compañía. Una de las primeras consecuencias fue la creación de Vantage Studios, una subsidiaria dedicada a gestionar las marcas más grandes de la casa: Assassin’s Creed, Far Cry y Rainbow Six. Con este nuevo movimiento, Massive Entertainment se consolida como la otra gran subsidiaria multifranquicia del grupo. Es, en esencia, un sistema de dos cabezas: Vantage con las superventas de mundo abierto y Massive con el resto del peso táctico y de acción.
Aquí es donde el componente retro y arcade de ZeryuGames encuentra su punto de interés. Splinter Cell es una saga con un pedigrí enorme dentro del sigilo en tercera persona, un género que vivió su época dorada a principios de los 2000. Para muchos jugadores veteranos, la franquicia de Sam Fisher sigue siendo un referente de diseño de niveles y paciencia táctica, un contrapunto perfecto al ritmo frenético de otros shooters. La asignación de esa marca a Massive, un estudio con una estética muy orientada al servicio en vivo y a los mundos persistentes, abre muchas preguntas sobre el futuro de la saga. Los aficionados de la vieja escuela estarán atentos a si el sigilo puro y duro sigue teniendo sitio en la fórmula moderna del estudio.
Porque no hay que olvidar que Massive ya ha demostrado que puede alternar entre mundos con solvencia, pero también que sus últimos lanzamientos han tenido un recorrido irregular. Mientras tanto, el trasfondo de este movimiento no es solo una cuestión de organigrama. La reestructuración de Ubisoft ha venido acompañada de una sangría de empleo preocupante. En enero de 2026, la empresa cerró los estudios de Halifax y Estocolmo y despidió personal en Ubicaciones como Abu Dhabi, Redlynx y… el propio Massive. En marzo, Red Storm Entertainment, el estudio histórico de Ghost Recon, perdió a 105 trabajadores y fue relegado a un papel de apoyo, justamente una de las marcas que ahora pasan a depender de este nuevo equipo. En junio se cerraron las oficinas de Winnipeg y Belgrado y hubo más recortes en Barcelona, sumando 380 despidos en total.
Es difícil no leer esta ampliación de poder de Massive como una apuesta por concentrar recursos en lugares donde Ubisoft cree que puede sacar más partido, pero el coste humano de ese proceso está siendo altísimo. La marcha hacia un modelo de dos grandes subsidiarias parece imparable. No es la primera vez que hablamos de los vaivenes de la industria en este sentido: el caso de Xbox con Rare y Halo a principios de 2026 es un buen ejemplo de cómo las grandes corporaciones buscan concentrar talento y marcas en menos manos. Y no hace falta irse muy lejos para ver ejemplos de estudios que se expanden para controlar más franquicias, aunque el resultado no siempre sea el que los jugadores esperan.
Mientras tanto, y con la mirada puesta en el presente, conviene recordar que Massive no es un estudio cualquiera. Su anterior lanzamiento, el bien recibido Well Dweller, que llegó a Xbox Game Pass con un 91 en Metacritic, demostró que el estudio puede innovar en propuestas más pequeñas. Ahora, con la responsabilidad de Ghost Recon, Splinter Cell y la nueva IP en ciernes, el peso sobre sus hombros es inmensamente mayor. Los próximos años dirán si esta estructura de dos grandes brazos logra estabilizar el barco de Ubisoft o si, por el contrario, el barco sigue haciendo aguas por todos los costados.
Fuente: Eurogamer
