Un nuevo glitch de The Legend of Zelda: Majora’s Mask permite destruir rocas con agua
El 14 de octubre de 2026, el medio Retro Dodo se hacía eco de un descubrimiento sorprendente en The Legend of Zelda: Majora’s Mask. Un jugador conocido como Sera68 publicó un vídeo en el que Link ejecuta un Spin Dash y, acto seguido, vierte agua en el suelo cerca de una roca. El resultado es explosivo: el bloque de piedra estalla como si hubiera recibido un barril de pólvora. La comunidad ha confirmado que la técnica funciona, y ya hay quien especula con que puede simplificar los retos de un ciclo, una de las mecánicas más exigentes del título.
El hallazgo es, a todas luces, un glitch. Nada en el diseño del juego sugiere que el agua deba interactuar con las rocas de esa manera, y mucho menos provocar una detonación. La secuencia exacta, tal y como se aprecia en el vídeo, es sencilla: el Spin Dash y después el uso del frasco de agua. El propio Sera68 comenta que es fácil de replicar y que podría evitar el tedioso proceso de buscar barriles de pólvora para abrirse paso. Por el momento, nadie ha ofrecido una explicación técnica concluyente sobre por qué ocurre esto, pero la comunidad lo acepta como un comportamiento anómalo más del motor del juego.
Este tipo de noticias son las que hacen que el aficionado retro se frote las manos. Majora’s Mask se lanzó originalmente para Nintendo 64 en el año 2000, y fue un desarrollo contrarreloj: el equipo de Eiji Aonuma y Shigeru Miyamoto reutilizó muchos recursos de The Legend of Zelda: Ocarina of Time para tenerlo listo en apenas un año. Ese contexto explica, en parte, que el juego contenga rarezas que los jugadores siguen encontrando más de dos décadas después. No es el primer secreto que aflora tarde, ni será el último: la comunidad de speedrun lleva años exprimiendo cada rincón de Termina, y descubrimientos como este demuestran que el título aún guarda cartas bajo la manga.
La noticia también tiene su miga para los que disfrutan con los fallos de la saga. En el pasado hemos hablado de otros glitchs curiosos, como el que afecta a The Legend of Zelda: Breath of the Wild y que provoca pesadillas en los jugadores que lo experimentan. Que una entrega tan moderna como esa siga dando que hablar no es sorpresa, pero que lo haga una de las más veteranas y difíciles de la franquicia es un recordatorio de que el código de aquellos juegos era más frágil y, a la vez, más fascinante de lo que muchos creen.
Conviene recordar que Nintendo no se ha pronunciado sobre este glitch, y probablemente no lo haga. La compañía suele mantener silencio ante estos hallazgos, salvo cuando afectan a la integridad del juego online, algo que no aplica aquí. Mientras tanto, los jugadores ya están probando la técnica en distintas partes del mapa y con diferentes tipos de agua, aunque la información disponible hasta ahora apunta a que el agua de manantial es la que funciona en el vídeo original. No hay confirmación de que otras variantes también sirvan, así que habrá que esperar a que la comunidad haga su trabajo.
Este tipo de hallazgos también nos recuerda que el soporte físico y las partidas guardadas siguen teniendo valor más allá de lo nostálgico. Aunque Majora’s Mask ha tenido remasterizaciones, el glitch se ha descubierto en la versión original, lo que subraya que muchos jugadores prefieren el código de toda la vida. Y, en un momento en el que la efeméride de la Nintendo Switch sigue coleando por sus cifras de ventas, que un juego de hace 26 años siga dando noticias es un buen recordatorio de que el pasado manda, al menos entre los que saben apreciarlo.
Por ahora, la utilidad práctica del glitch es limitada, pero no desdeñable. En una partida normal, ahorrarse la búsqueda de pólvora puede ser un alivio; en un speedrun, puede marcar la diferencia entre batir un récord y quedarse a las puertas. Lo que está claro es que, una vez más, los jugadores han vuelto a hacer lo que mejor saben: encontrar la manera de romper un juego que creían conocer de arriba abajo. Y nosotros, a disfrutar del circo.
Fuente: Retro Dodo
